April 16
Lo que más duele es extrañar...
Extrañar a un hermano que vive lejos.
Extrañar una cascada de la infancia.
El gusto de una fruta que no se encuentra más.
Se extraña al Padre que ya murió.
Extrañar a un amigo imaginario que nunca existió.
Extrañar la ciudad.
Extrañar uno mismo, que el tiempo no perdona.
Duelen todas esas melancolías.
Pero la melancolía más dolorosa es la de quien ama...
Extrañar tu piel, tu olor, tus besos.
Extrañar tu presencia, y hasta tu ausencia consentida.
Podía estar el día sin verte,
pero sabía que había mañana.
Pero cuando una historia acaba,
sobra la melancolía que nadie sabe como detener.
Extrañar es no saber.
No saber si continúas sonriendo,
si continúas bailando... si me continúas amando.
Extrañar es no saber.
No saber qué hacer con los días que son largos,
no saber cómo encontrar tareas que paren los pensamientos,
no saber cómo frenar las lágrimas con una canción,
no saber como vencer el dolor de un silencio que nada satisface.
Extrañar es no querer saber si estás con otro,
y al mismo tiempo querer.
Es no querer saber si estás feliz, y al mismo tiempo querer.
Extrañar es nunca más saber de quien se ama,
y así mismo, doler.